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Signo astrológico Perro
1934 · 1946 · 1958 · 1970 · 1982 · 1994 · 2006 · 2018 · 2030
El hombre « Perro »
El hombre del signo astrológico Perro pasa por tímido; parece frío. La experiencia hará aflorar en él otras facetas interesantes. Cuando se le ve su sexo ligeramente sobredimensionado respecto al de sus hermanos, uno se dice que con eso puede hacer un buen trabajo. Y se tiene razón, pues es un apasionado, un amante ardiente que puede darlo todo e incluso transformarse en artesano: se le puede pedir algo « por encargo » y ¡hop! Queda entregado a domicilio. Va de buena gana, de forma consciente, a la búsqueda de un signo que pareciera estar en desacuerdo. Es esa tendencia un poco masoquista. Puede lanzarse a aventuras sexuales que rozan la obsesión. Pero no es el caso, tiene otros horizontes y su vida profesional, si la separa totalmente del resto de su vida, es porque compartimenta todos los sectores de su existencia. Su pareja deberá satisfacerlo muy bien, deberá tener también clase, encanto, sensualidad. Será comprensiva si él se muestra un poco distante y se pone en disponibilidad sexual temporal. Esas pausas son de rigor y propias de este signo que las necesita. Así que cuidémoslo, porque al fin y al cabo es todo un asunto.
La mujer « Perro »
La mujer Perro es una soñadora. Su discreción y su reserva hacen pensar en timidez. No, está más volcada hacia sí misma que hacia el exterior. Por lo general es una belleza que no se deja deshojar rápidamente. Su pudor sencillo, que conserva de un extremo a otro de su vida, no le impide, llegado el momento, saber dar placer y recibirlo. Puede entusiasmarse muy claramente por encima de la media. Su pareja debe ser amada y, sobre todo, sin equívocos sobre sus pensamientos y sobre los fines que persigue, so pena de arriesgarse a encabritarla, a herirla. Entonces puede, de « Perro », convertirse en fiera. Con todas las garras fuera, puede ser de lo más violenta física y verbalmente. Corre entonces el peligro de cerrar su puerta y rechazar el sexo durante mucho tiempo. Pero se puede muy bien evitar hacerla llegar a ese nivel de comportamiento testimoniándole siempre el respeto y la ternura que merece. Ámenla, protéjanla, porque su generosidad es grande y su necesidad de dar, de ayudar y de complacer son su gran cualidad.